FELICIDADES MAMÁ. TE QUIERO.

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28870069_10213453160957751_4842370339256466692_n18268627_10211004803430343_3363940685409399174_nVamos a decir las cosas sin rodeos: hoy es el cumpleaños de mi madre. Y punto.
Hace años, algunos, me imagino que tal día como hoy, mi abuela pasó una horita, larga o corta, y parió a mi madre, la más pequeña de sus hermanos. Era una época diferente, en blanco y negro, sin los lujos y las facilidades que tenemos ahora, pero feliz, sin faltarle nunca de nada, siendo “mimada” por sus padres y sus hermanos. Correteando, sin preocupaciones, sin imaginarse nunca todo lo bueno que su presencia en este mundo significaría. Así me imagino a mi madre, esa bella mujer 11377329_10207119176516569_8069295201864147735_n25353877_10212788564343251_1332785625101229056_ncasada joven y hermosa con el alcalde de un pueblo vecino al que le vio nacer, pero siendo la jefa de su casa. Siempre, buscando lo mejor para su cuatro hijos.
60142_1488542147831_7966406_n26112199_10212928925292187_7949737617165993240_nEsa niña y su madre, juntas para siempre desde esa primavera de 1957, mi madre y mi abuela, han sido, son, serán, lo que me une a la vida, lo que me hizo ser (con la contribución inestimable de mi padre, de mi abuelo, y del resto de antepasados, que hay mucho Ruiz por ahí suelto), el hilo vital que me trajo al mundo, de mi mundo en construcción y de mi universo en marcha. Y por eso, además de felicitarte hoy, también tengo que darte las gracias.
Mi madre, como todas las madres, no es la ideal, pero sí es la mejor madre del mundo. Tampoco es un referente irreal o lejano, pero es la que siempre está ahí para decirme las 18835750_10211222807760315_4790165576449332053_n10475516_10208991195755880_8136393571660365047_nveces, las menos que hago las cosas bien, y las, demasiadas, en que me equivoco. Mi madre, que es una persona noble, hermosa, buena, cumpel hoy años, por lo que nada en este día tiene hoy más sentido que eso. Mi madre, Auxilio, se merece hoy, y siempre todos los honores. Perdón por no decírtelo más veces, mamá.
Va por ti, Auxilio. Felicidades. Te quiero.
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TRES AÑOS DE AMOR PURO, DE VERDAD, DE INOCENCIA…

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22448263_10212348206934591_3078034298293789825_n17190573_10210450472612419_5499228420332575474_nSe dice pronto: tres años. Sí, tres años cumples hoy, Daniela. Tres años que se me han pasado volando. Tres años en los que has abierto una nueva dimensión en mi vida. Tres años contigo, amolcito. Y aunque hoy es tu cumpleaños, es a ti a quien hay que darte las gracias. Por tanto, por tantísimo. Por tu cara de felicidad cuando me ves, por tus risas y sonrisas cuando estoy contigo, por lo que me haces ser y sentir, por lo que disfrutas y me haces disfrutar cuando estamos juntos. Por tus abrazos, por tus caricias, por tus besos. Por iluminar mi rostro cuando te veo y ves a Tandy. No te haces una idea de lo que te quiero, pequeña.

22310168_10212348204094520_6806276595165898921_n29244529_10213517908736405_6228079845334012030_nTres años desde que la pequeña de ojos negros y sonrisa pícara llegó para poner patas arriba mi mundo desde aquella primera vez que me atreví, con miedo, a cogerte entre mis brazos. Sí, ya lo he dicho en otras ocasiones, sabía que en ese mismo momento me ibas a ganar. Pero no pensaba que fuese así, por goleada y sin capacidad de respuesta. Esa niña pequeña que crece, la que me intriga en numerosas ocasiones y la que me deslumbra cada rato que paso con ella.

26219626_10212968837489967_4723526327391838415_n25659460_10212843745082735_8142123018269920122_nEres mi bebé, esa personita que me gana con cada cosa que dice y que me sorprende de lo responsable y lista que es. Me abruma pensar en todo lo que ya sabes, en cómo has puesto pasta arriba nuestras vidas. Y en todo lo que te viene, porque en con tres años ya has crecido mucho, pero aún te queda mucho más por crecer. Mi mano la tendrás siempre contigo, Daniela.

Feliz cumpleaños, bonita. Te quiero mucho.

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HOY ES VUESTRO DÍA. POR TI, MUJER. POR ELLAS. POR LAS QUE SOIS, POR LAS QUE FUERON Y POR LAS QUE VENDRÁN

paro-mujeresHoy no es un día cualquiera. Hoy 8 de marzo, como ya sabrás, los movimientos feministas llaman a parar en los cuidados, en el consumo, en el trabajo y en la educación. Todas las mujeres estáis llamadas a la Huelga. Todas, sin excepción, por mucho que desde algunos sectores de la sociedad os quieran hacer ver otros motivos en este movimiento tan necesario. Porque esta huelga feminista no es una huelga al uso, no solo afecta a las fábricas, oficinas o despachos: se conforma como una llamada contra cualquier tipo de violencia que viven las mujeres por ser mujeres con el fin de demostrar que, si ellas paran, se para el mundo. Por lo tanto, las incluye a todas. A las que tienen empleos remunerados y a las que trabajan en su casa o en las de otros, a las que cuidan niños, mayores, o personas dependientes, a las de las ciudades, a las de los pueblos, a las de todos los orígenes, a las de todas las identidades. A todas ellas, esta huelga las invita a parar, a dejar por unas horas de sacarlo todo adelante para que la sociedad se dé cuenta del valor que aportan.

El objetivo principal es visibilizar el papel de la mujer en la sociedad, parte fundamental en ella. Por eso este 8M es una huelga de cuidados, una huelga del trabajo doméstico, del soporte emocional. El 8M se propone que las mujeres dejen de realizar todas esas actividades, tan invisibles, muchas veces no pagadas y de las que suelen encargarse ellas. Se trata de hacer ver que, sin todo ese trabajo silencioso, el resto del mundo se cae, y es necesario ponerlo en valor. Y, obviamente, es también una huelga laboral que quiere poner sobre la mesa desigualdades como son la brecha salarial, el ‘techo de cristal’ —las dificultades extra que tienen las mujeres para alcanzar puestos de dirección—, la precariedad laboral de las mujeres, las jornadas reducidas impuestas o la feminización de la pobreza.

Por tanto, no tiene mucho sentido que los hombres hagamos huelga, pero sí tiene mucho sentido que las apoyemos, que las cubramos, que nos hagamos cargo de esas tareas que hacen ellas cada día. Repito, lo que se trata es de visibilizar el gran hueco y vacío que dejan las mujeres si no van a su puesto de trabajo. De todas ellas que hoy ejercen este derecho, de todas ellas que hoy nos dan esta lección, me siento muy orgulloso. Porque el objetivo no es otro que conseguir una equiparación salarial, de condiciones, sin tantos prejuicios, sin tantas diferencias ni dificultades. Obviamente, los hombres estamos en nuestro derecho a hacer huelga, pero de ser así se perdería el sentido feminista de la misma. Apoyemos a las mujeres y démosle valor a este día. Siempre, todos los días.

mujeresUn último dato y que demuestra que seguimos viviendo en una sociedad un tanto arcaica, llena de micromachismos. Aunque quieran, miles de mujeres en España no podrán hacer huelga en sus puestos de trabajo el 8M. Ni en esta convocatoria ni en otras jornadas de huelga, porque la ley les impide el ejercicio de este derecho. Para algunas profesiones, como militares, guardias civiles y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la negativa es expresa. Pero las contradicciones y los vacíos legales dejan a muchas otras en un limbo, como es el caso de las juezas, magistradas y fiscales, así como las becarias y estudiantes en prácticas en diferentes sectores. Va también por ellas.

Eso sí, que este objetivo, que lo que hoy se defiende, no quede solo en las buenas intenciones de un día. Que días como hoy no sean noticia, sino que sea la normalidad. Ese es el único camino.

#Metoo

OLVÍDAME

Olvida el día que nos conocimos, olvida el primer momento en que me hablaste.

Olvida todas esas cosas que me hacían reir, olvida aquel día que estaba triste y tú me consolaste.

Olvida nuestras peleas y reconciliaciones, olvida mis celos y mi orgullo, pero olvida los tuyos también.

Olvida la primera vez que me dijiste que me querías, y por supuesto olvida también cuando te lo dije yo.

Olvida todos aquellos mensajes que me mandabas cada noche, todas las llamadas.

Olvida los motes que te inventabas cada día para decirmelos a mí,

olvida cuando te sacaba de quicio y lo mucho que me gustaba hacerlo.

Olvida todos nuestros planes de futuro; tres hijos, dos perros, una casa enorme con jardín y piscina y mi descapotable rosa.

Olvida aquellas madrugadas que pasabamos hablando.

Olvida lo mucho que te echaba de menos cuando no estabas.

Olvida aquel momento en el que empezamos a cambiar…

Olvida aquella despedida tan fría y dolorosa.

Olvida que alguna vez formé parte de tu vida. Olvídame. Olvídalo todo, ¿vale?

Si te lo pido es porque sé que no te costará hacerlo. Olvídalo tú porque yo, sinceramente, no puedo. Lo siento.

ECOS

Déjame que desenrolle todos nuestros sueños,

aquellos que estaban expuestos en nuestra vitrina.

Los iré desmontando poco a poco,

así dejamos sitio a la realidad del momento,

desde ese lugar, quizás la entendamos mejor.

Después creo que derribaré los días pasados,

los presentes y los que nunca ocurrirán.

Los dejaré donde siempre supuse que acabarían,

tirados por todas partes.

Abriré las ventanas para que el viento se los lleve,

lejos y a la vez cerca, por si alguien quiere aprovecharlos por mí.

Subiré a nuestra habitación, cambiaré todo de lugar,

pintaré nuestras paredes con los colores más puros,

para que la mentira no vuelva anidar en ellas y romperé.

Romperé cualquier ápice de esperanza, esa esperanza

que trate de suc umbir al placer de verte aparecer a ti,

pero sobre todo a tu sonrisa.

UN POCO DE ALGO

Me gustaría entender un poco de algo, en este mundo de todo o nada.
Entre relaciones exprés y momentos de soledad intermitentes,
en los cuales estás desolado, tan pronto como tienes a alguien durmiendo a tu lado.
Si te acostumbras a tenerle; se va.
Si retomas tu vida independiente; vuelve.

Te quieren y se entregan en breves momentos que apenas son saboreados,
instantes que se van antes que puedas percibirlos.
Entonces me pregunto cual es el problema;
Si estoy fallando yo o lo hacen ellos.

Tal vez me enamoro de las expectativas,
tal vez me entrego des de la distancia,
puede que nadie sea capaz de saltar la barrera que amuralla mis sentimientos.
Qué fácil resulta desistir en la batalla,
dar media vuelta y hacer como si nunca hubiera pasado,
como si las noches de pasión y las miradas de devoción solo hubieran tenido lugar en mi imaginación.

No hubo ni fuimos,
por lo tanto, ahora no me esperes porque no estuve,
no volveré a dónde no pertenecí,
ni justificaré lo que no sentí.
Hace que parezca que nada tiene valor ni importancia,
pues cuando dé media vuelta, de mi se habrá olvidado.

Resulta paradójico y sorprendente,
que luchen un día por ti y al siguiente te detesten.
Relaciones que no acaban porque nunca empezaron.
Rupturas que se quedan en punto muerto,
perdidas en el espacio tiempo porque nunca se produjeron.

Millones de interpretaciones,
silencios acumulados y cuántas palabras atrapadas en nuestras cabezas que nunca se resolvieron.
No sé si realmente pasó o qué supuso.
Lo vivimos intensamente,
entre momentos de máximo compromiso y bloques de hielo
atravesando los espacios que separan dos desconocidos.

Es como enamorarse de un desconocido,
es como estar con alguien en sueños,
es como forzarse a olvidar rápidamente lo vivido,
por miedo de haber sentido lo prohibido,
de haber pensado que era lo que no existía y sentir que fue lo que interpretaste,
cuando en esos besos nunca hubo amor ni intención…¿O tal vez sí?

No sé si te quise o me quisiste,
ni si piensas en mi, ni si yo lo hago más de lo que debería.
Imposible resolver esta encrucijada,
de una no relación que tal vez fue o quizás no,
entre dos personas que nadie sabe lo que sintieron,
tal vez se amaran tanto que se escondieron detrás del miedo.
Tal vez no llegaron a despertar sus sentimientos…

Pero si así fuera…¿Por qué esta noche estoy escribiendo estos versos?
Por que sigo pensando que aún hoy, sigue habiendo un poco de algo entre los dos.

UN BUEN DÍA

Un buen día, paseando

me encontré a un antiguo compañero

de la Facultad paseando por la calle

Tras las preguntas de rigor,

hablamos de nuestras vidas,

de lo bueno y lo malo

que nos había sucedido.

Al cabo de un rato, nos despedimos.

Me dijo: ¡Joder, estás igual!

No pude evitarlo. Lo miré fijamente.

Vi su ropa sin vida, su poca gracia.

Su gesto de adolescente sin éxito.

Tú sí que sigues igual, compañero

Y me fui…