EL FINAL NO EXISTE

No creo en la palabra final, es más, me parece una falacia, un engaño, una tomadura de pelo, un engañabobos. Cuando nos encontramos con un final, pensamos en la clausura de algo que no tiene continuidad, algo que ha muerto. Se deduce de la palabra que a partir de ahí, de ese final, existe la nada. Mentira.

Los finales, pocas veces dependen de nosotros, muy pocas. Somos seres complejos incapaces de cerrar puertas que otro decidió cerrar, ya sea una persona real, el destino, la naturaleza o la suerte. Nos obsesionamos con lo que ocurrió antes del desenlace, el desarrollo de este y, sobretodo, en alternativas para evitar lo que ya ha sucedido: el cierre de una etapa.

Nos empeñamos en recordar lo bonito, lo malo, lo dulce y lo peor, manteniendo viva en nuestra mente (y en nuestro cuerpo) una historia que nos negamos a aceptar. Somos inconformistas y, en nuestro afán por ser dios, recreamos vivencias que mantienen caliente el cuerpo, evitando así el dolor que causa la perdida.

No vamos a ser nunca capaces de olvidar, de cerrar esa puerta, pero si de continuar y avanzar como gigantes. No lo olvides. Nada tiene un final real porque todo continúa, el mundo sigue girando, tu sigues respirando, sigues soñando y sigues experimentando; recordando, sí, pero luchando para el mañana y no por el ayer.

En fin, la vida…

BRINDEMOS

brindisReservaba una botella de vino en la despensa. “Para una ocasión especial”, eso me dije para mis adentros al verla. La tenía guardada desde algún día del pasado invierno. Creo. Un rioja del 2002. Tenía buena pinta, aunque no entiendo mucho de vinos, solo los olisqueo (y después los bebo). El caso es que pese a no entender en exceso, sabía que este iba a ser de los buenos.

La botella estaba ahí cada día, mirándome de reojo, esperando con paciencia que llegara la tan ansiada “ocasión especial”.  Seguro que día tras día pensaba “killo, a ver cuándo llega ya la ocasión especial” o soltándome con sorna aquella de “cuándo tú quieras ¿eh?, sin prisas…”. Muy divertida ella. A la botella me refiero.

Con los años crees que vas teniendo el control de las situaciones, que la experiencia te suma puntos y te da ventaja. Que será más fácil reconocerlas. Que sabrás coger el toro por los cuernos y verlas venir, pillarlas a tiempo. Pero lo cierto es que no. Y es que aveces esperamos tanto y con tantas ganas la ocasión en mayúsculas, que pasamos por alto las que van en minúsculas, las secundarias que se acaban llevando todos los premios. Quizás por estar pendiente de una protagonista no nos damos cuenta que por delante están pasando, cada día y a cada instante, proyectos de actrices revelación a que no tenemos en cuenta, sin ser conscientes de que pueden ser un taquillazo.

botella

Y luego, mientras piensas, te preguntas qué ha de tener una ocasión especial para que sea especial. La costumbre, lo normal, lo cotidiano nos inclina a una luz de fondo, a una música clásica, a la velas, a una cena. Quizás sea por lo que nos cuentan, por lo que nos han contado que pasaba antes.O con lo que vemos por ahí, de vez en cuando, muy de vez en cuando. Probablemente, buscando este momento, no nos damos cuenta que perdemos brillantes ocasiones por no darles la oportunidad de serlo. No nos damos cuenta que, a veces, perdemos oportunidades por no darles la ocasión idónea, esa ocasión que lo cambie todo. Es el gran defecto de los idealistas. De los buscadores de detalles. De los estúpidos románticos. Estamos en la continua búsqueda de la perfección, de la secuencia que leerías mil veces sin cansarte.

Y nunca aprendemos. Siempre pensamos en guardar botellas de vino, velas y flores. Siempre reservamos un pedazo de nosotros para la gran ocasión, para la gran oportunidad. Siempre guardamos parte de las cartas nunca escritas, y muchos te quieros no expresados. Nunca aprendemos. Nunca nos rendimos. Pensamos existan las grandes ocasiones, las grandes oportunidades de las que hablan por ahí. Pero lo que no sabemos, es que tal vez, no sea todo a lo grande. Lo que no sabemos es que tal vez, haya que abrir las botellas de vino el día que nos apetezca. En solitario o en compañía. Lo que no sabemos es que tal vez, las grandes ocasiones nacen de ocasiones pequeñas. Que no hay que guardar tanto, que hay que expresar más, apostar más, brindar más.

por-miY me he propuesto brindar más. Brindaré por los minúsculos momentos de felicidad diaria que pasan por alto, por las risas que nadie sabe que te pegas soloacordándote de algo. Por los instantes en que me siento yo, yo mismo y mis circunstancias. Por las canciones que me acompañan en el trabajo. Por las cartas nunca escritas, por los te quieros nunca expresados y por los pedazos de alma que aún me reservo.Brindaré yo solo. O mejor dicho con mi botella. Brindaré por vosotros. Y también por mí. ¿Qué más da que sea un lunes por la noche?

En fin, la vida…

LAS SALAS DE ESPERA

diseno-de-sala-de-espera4¿Habéis pensado alguna vez en lo horrible que son las salas de espera? Las mires por dónde las mires, todo es deprimente, repletas de revistas del año pasado ya con olor a caduco. Sí, la misma que lee una y otra vez esa recepcionista mientras mueve el café sin parar. En esta estancia no puden faltar esos sillones construidos para que te quedes pegado en verano, mientras un tenue hilo musical suena a viejo, a antiguo. Y no, no falta la máquina de agua en una esquina, con sus vasos de usar y tirar.

Por si no te habías dado cuenta, no me gustan nada las salas de espera. Primero, como su propio nombre indica, tienes que esperar a que te atiendan. Por no decir que si estás allí no esperas mucha diversión, a no ser que vayas a darte un masaje con final feliz. Las salas de espera me recuerdan a vacunas infantiles, a dentistas, a dermatólogos, a veterinarios y a traumatólogos. Nada agradable, por cierto.

Si observas a tu alrededor, serás consciente de que el resto de gente tampoco es muy amiga de las esperas en general. Ya no tenemos paciencia, porque nos hemos acostumbrado a lo inmediato, a la carrera, al desenlace rápido e indoloro. A fingir que todo depende de nosotros, que nos sobra todo, que nuestro ombligo es el mejor ombligo. Y creemos que esperar no es para nosotros, que quizás todo aquello sea una pérdida de tiempo. Lo queremos todo aquí y ahora. Ya.

Esperar no va conmigo. Quizás por eso ese odio las salas de espera. Si me puedo ahorrar cinco minutos, incluso dos, me los ahorro. Soy de los que se cambian de cola en el supermercado si creo que voy  acabar antes. De los que se da media vuelta en el médico si veo a mucho jubilado. Me creo que mi tiempo es oro, que nada ni nadie me tiene que hacer perderlo. Pero luego soy yo el que lo hace pensando en mí mismo o el que se pierde mientras piensa en un montón de cosas que ya no vienen al caso.

Y entonces, como ahora, pienso que mi animadversión por la espera es una contradición, porque en esta vida esperamos por todo. Desde pequeños, cuando estábamos ansiosos por saber la nota de un examen. Crecimos, algo, pendientes del acceso a la Universidad mientras, quizás, esperábamos algún mensaje (ahora esto es común, casi por minutos). ate-quando-esperar-htmlEstamos a la espera de ese viaje para rompar las normas. Esperamos que nos llegue ese amor que nunca vuelve, esperamos un te quiero que nunca llega. Esperamos a ese amigo que nunca llega. Esperamos respuestas, esperamos que nos sigan sucediendo cosas. Tantas que nos faltan días para ir tachándolas. Y ahora sólo espero seguir aprendiendo que las lecciones son siempre necesarias, aunque las odies, como las matemáticas. Aunque te maten por dentro, como el hilo musical de la sala de espera del dentista. Porque siempre habrá algo que le dé sentido a ese aburrimiento, siempre habrá alguien por quien te morderás las uñas hasta los nudillos. Y porque yo siempre esperaría para conocerme. Y para conocerte…

En fin, la vida…

EL MÓVIL COMO COMPAÑÍA

adictosCon el tiempo me he dado cuenta de que cada uno de nosotros estamos inmersos en nuestro mundo, un mundo irreal donde el teléfono móvil se ha vuelto indispensable, más que un beso de buenos días de la personaque más queremos o de ese viernes cualquiera en un bar con tus amigos después de una semana difícil. Y ahora nos atrevemos a decirnos cosas que antes ni nos atrevíamos porque es mucho más fácil hablar a través de una pantalla que a la cara, porque hemos perdido la valentía que teníamos para hacer cosas inimaginables. Yo el primero.

shutterstock_374616640Y, aunque las nuevas tecnologías nos han traído cosas buenas, no nos olvidemos de que por culpa de ellas hemos pasado también noches con insomnio o incluso navegando por ellas imaginándonos nuestras vidas si fuéramos esas personas desconocidas con vidas envidiables. Me molesta profundamente que nos hayamos acostumbrado a aquello a lo que nos han hecho amoldarnos y que ahora no sepamos vivir sin ello.

En fin, la vida…

TE BUSQUÉ

Te busqué cada tarde de lluvia
en brazos extraños, en
pupilas ajenas y en
atardeceres amargos.

Te busqué en un rincón
olvidado, donde el aire
se gira y el día se hace
todavía más largo y distante

Te busqué entre los ademanes 

del tiempo, en un cielo entre nubes, 

en cada gota de aquella tarde de lluvia

y entre aquellas canciones 

que se lanzan al viento.

Y tardé en encontrarte
lo que dura un largo
y triste invierno, con
la cara mojada de lluvia
y de lágrimas que se
pierden en el mar
de los tiempos.

UN AÑO MÁS, UN AÑO MENOS

il_570xn-900248369_2u9uDejo atrás un año más, para mí un año inolvidable, por todas las experiencias vividas, por los nuevos retos propuestos y alcanzados con éxito, por la superación de los problemas que se han presentado, por la recompensa obtenida en determinados aspectos, por la consolidación de amigos y la permanencia de otros, por el inicio de proyectos y su continuación en los 34 años de vida que ya dejo atrás. Me adentro ya en lo que siempre he dicho que es la edad más jodida, los 35 sin premio, por aquello de que ya estoy más cerca de los 50 que de los 20. Pero la verdad que, ahora que los he cumplido, y con la mochilla que tengo, sé que aún me quedan muchas cosas por descubrir.

Si me pusiera a resumir experiencias se me haría un post muy largo, y hoy no no tengo ganas de ningún post largo. Muchas han sido las personas que han entrado nuevas en mi vida, algunas para quedarse y otras se han quedado en el camino, pero me he sentido a gusto con ellas, lo he pasado bien y me he reído. Espero que algunas de ellas no se desmoronen en el nuevo año. Pero hay algunas amistades, viejas amistades de muchos años, que también se han resentido, pero todo volverá, estoy seguro.

Puede ser que se me olviden millones de cosas, o que tampoco quiera exponerlas, pero hay dos que me gustaría recalcar: las etiquetas de la cerveza artesanal Zurda con mis microcuentos, y, sobre todo, por mi bebé, que tantas sensaciones buenas y de alegría me produce. Mi sobrina, Daniela, la del #sobrinismoilustrado, de la que estoy #inlove, es el motivo de mis sonrisas más sinceras, de mis sentimientos más incontenibles. Te quiero, pequeña.

Seguro que hay otras situaciones que me dejo en el tintero, pero me da igual, porque tengo 12diciembrehasta los 36 ae para recordarlas y escribirlas. Tan solo espero que lo que me viene esté lleno de magia, calor, ilusiones y retos por superar. Y que sigáis aquí leyéndome y compartiendo experiencias conmigo.

Gracias a todos por seguir aquí un año más.

En fin, la vida…

SER DE LETRAS NO ES NINGÚN PECADO

libro-nov11Unos padres están muy disgustados. El motivo no es otro que su hijo quiere estudiar una carrera de letras. No entienden cómo un chico tan brillante académicamente haya elegido graduarse en algo tan inútil como las humanidades. Para estos padres, una Ingeniería hubiera sido la elección correcta. Diseñar puentes y carreteras o crear aplicaciones robóticas le proporcionaría un nivel económico y un prestigio a la altura de sus posibilidades. Las letras, en cambio, no sirven para nada.No, no es nada extraño. Es un caso más común de lo que parece.

No digo que no haya estudiantes de letras inútiles, que los hay, pero menospreciar a la cultura del conocimiento deja en muy mal lugar a los sobrados intelectos de la otra acera, los que se dedicaron por las Ciencias. Sin embargo, esos eruditos que desprecian las letras deberían saber que el objetivo de las carreras humanísticas es el desarrollo de las ideas y su exposición. Es la prolonganción de la cultura para su comprensión en la sociedad actual.

Y hoy no podemos negar que crisis se ha cebado con nosotros, los de letras. La precariedad laboral está omnipresente en nuestros trabajos. Ser licenciado o graduado en una carrera de letras no tiene valor para la sociedad y la empresa española. No hablemos de los salarios, pues la comparativa con otros países de la UE es vergonzoso. Por irnos a Dinamarca, uno de esos países que ahora todos ponen de ejemplo, un periodista en el país escandinavo puede cobrar la nada despreciable cantidad de 7.000 euros al mes. Aquí, por mucho que mire mi cuenta corriente, no da para tanto.

Quizás la dejadez de políticos y empresarios respecto a la gente de letras es por el miedo a que el conocimiento cree una sociedad más democrática y libre. Tan solo con unas clases avanzadas de historia o sociología comprenderían que de la importancia que la producción intelectual, junto a la retahíla de escritores, sociólogos, periodistas, artistas, cineastas y profesores tiene para el desarrollo de la sociedad. Si echamos la vista atrás, observamos que genios patrios como Picasso, Dalí o Buñuel desarrollaron la mayor parte de su carrera en el extranjero. ¿No es triste?

Si hablamos con perspectiva, cada vez está más claro que a los políticos y a los que controlan el poder económico no les interese gente que piense demasiado, A las élites monetarias le interesan aquellos pensadores para hacer dinero construyendo pisos y vendiéndolos a precios desorbitados. Todo lo demás es puro teatro, nunca mejor dicho. ¿No les han dicho a esos señores que la vivienda es un derecho de las personas? Así como el trabajo digno. Que muchos golpes de pecho nos damos con la Constitución para defender la unidad de la patria, y bien que callamos si se trata de defender las necesidades de nuestros vecinos.

Otra muesta de lo poco que importamos a los señores y señoras que mandan, de la indiferencia que les provoca nuestro mundo, es la imposición del 20% de IVA. Remataron este atentado a una industria moribunda por el pirateo y que da de comer a familias. ¿Saben que el IVA en el teatro en España es de un 21% mientras que en Noruega es de un 0%, en Suiza 2’5%, en Francia 5’5%, en Alemania 7% y Portugal un 13%? ¿Cuál es el país istock_000051399092_medium-1-938x580-798x350más desarrollado de todos?

Dejar que los profesionales de las letras y la cultura languidezcan SÍ es un pecado. Aplíquense el cuento…

En fin, la vida…