SOÑÉ

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé que tocaría, que alcanzaría el cielo
y que en su calma noche refulgiría como
lúdica estrella de plateada esencia
bajo tu luna en todas sus fases; nunca
más soledades, lágrimas ni ausencias
me alejarían de esa dulce querencia.

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé para siempre poder acunarme
en tus brazos amantes, que la vida
transcurriría con instantes plenos
de amor y alegría; que momentos
de duelo se compartirían con latidos
solidarios en perfecta sincronía.

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé que nunca llegaría ese aciago día
del desamor, que nunca más ese dolor
golpearía mi corazón; que se hallaría
la solución para cualquier dificultad
con complicidad, entrega e ilusión;
que reinaría completa comprensión.

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé verdad en silencios e insinceridades,
reacciones sorpresivas como veleidades
de un día bajo; que tu alma adorada
de la mía gemela era; ¡qué errada
fui, qué ingenua ceguera me distrajo
de esa realidad que frente a mí tenía!

Soñé que los sueños eran realidades …
Y ahora, vanidad de vanidades,
ensueño que si los sueños, sueños son,
soñar desearía sin despertarme.

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EL DÍA Y LA NOCHE

Un domingo más en blanco,

con la música como única compañía.

Las estrellas no brillan,

no me salen rimas,

tampoco las busco hoy.

Es el silencio mi compañero,

alimento de mis sueños solitarios,

y veneno de mis noches quién lo decide.

Cada día sigue a uno anterior,

contínuo de un ciclo temporal

en el que la noche sigue al día,

el día a la noche,

con la certeza de que se repetirá.

Y la noche llega y se va,

mientras yo la pienso y observo.

Y el día llega y se va,

mientras continúo con mi vida,

con el silencio de esa noche oscura

a la que sigue el amanecer.

Y, de nuevo, llegará la noche.

Solitaria y fría como la anterior

LA ÚLTIMA BALA

Además de la lluvia, hacía frío,

decidí coger mi bufanda más querida,

dispuesto a recorrer el viaje más largo de mi vida,

sin retorno, sin mirar atrás.

Era un triste invierno para dar aquél paso,

copos de nieve y una gélida brisa asomaban por la ventana

en tanto que las balas del viejo rifle aún brillaban.

Sobre todo una

Llegado el momento, cerré la puerta de aquella vieja casa,

dejé dentro mis recuerdos y centenares de historias,

y me prometí no volver a pisarla nunca.

El único inconveniente, que hay promesas que no valen nada

TU HUELLA, MI ALMOHADA


Quiero que respires mi aliento

Quiero enredar tu cabello con el mío

Quiero volverme mestizo

Uniéndome poco a poco contigo

Quiero que apoyes tu cuerpo sobre el mío

Que me recorras lento

Quiero que contengas el ímpetu del desenfreno

Envuélvete en mi silencio, en mi respiración acelerada

Rodea mi cuerpo con tus ansiadas caricias

Hazle cosquillas a mi vida

Llévate de recuerdo mi sonrisa

Deja marcada en mi memoria, tus gemidos de este instante

Sellado a fuego este encuentro, que tantas veces soñamos

Siento tu deseo, lo percibo a cada momento

Sabes que te querría… sé que lo sabes

Haz que olvide mi nombre, que no exista nada más que tú y yo en este segundo

Deja tus huellas en mi vida…en mi cama

Este amanecer me delata, que otra vez te has colado en mis sueños

Apoyo mi cabeza en mi almohada… abro mis ojos… sonrío

LA MUERTE

Un suspiro de último aliento,

necesidad de huir y desaparecer,

necesidad de vivir de nuevo

pero incapaz de alzar el vuelo

Roto, pisoteado y dolorido,

incapaz de olvidar el daño,

de llorar porque no quedan ya lágrimas,

incapaz de experimentar sentimiento

Aún algún latido de esperanza,

duele en el alma como cuchillo clavado,

miedo de sufrir de nuevo,

miedo de volar de nuevo

Quizás todo ya acabó,

quizás es mejor llegado el final,

quizás mejor la cárcel eterna,

mejor la muerte en vida

Mejor que el riesgo al dolor.

Si algún volviera a latir …

de otra vida trataría.

LA PROVOCACIÓN DE SERGIO RAMOS

ramos_mdsima20170112_0354_21Que Sergio Ramos es un futbolista excepcional, uno de los mejores defensas de los últimos tiempos, es indiscutible. Como también lo es su falta de luces. El camero, criado y formado en los escalafones inferiores del Sevilla FC, cometió ayer un grave error al enfrentarse con un sector de la afición que le vio crecer, un sector de sevillistas aún dolido por su marcha al Real Madrid. Una salida mal explicada por ambas partes, club y jugador, que ha impedido que este fenomenal jugador de fútbol haya tenido un recibimiento, digamos, normal cada vez que visitaba la que el llama su casa. Con todo, su gesto de ayer, complica, y mucho, que las aguas vuelvan a su cauce, tal y como querrían tanto Sergio Ramos como su familia. Y es que el respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición.

La justificación que da Ramos a sus gestos no le conmina de tener la razón. Más allá de la inconcebible reacción de esos aficionados que le dedicaban improperios e insultos tanto a él como a su madre, el camero debería haber estado por encima y demostrar que, como futbolista y persona, debe estar por encima de esos energúmenos. Tampoco ayuda que Sergio Ramos compare el trato recibido por él con otros jugadores que salieron del Sevilla buscando prosperar deportiva y económicamente. Quizás el futbolista del Real Madrid deba plantearse el porqué. El respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición

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Sergio Ramos, con su gesto de ayer, desafía y falta el respeto a una afición de la que dice sentirse uno más. Yerra el tiro de la guerra abierta que mantiene con el ex presidente Del Nido y con los Biris, una vez que con sus actitudes y declaraciones iba consiguiendo que la tensión bajara. Ayer estuvo falto de luces el camero, harto y cansado de una situación que él considera injusta, pero que, probablemente, haya significado que si había alguna posibilidad de que volviera a Nervión algun dia de forma querida, quede enterrada para siempre. Y es una pena, porque quizás sea uno de los emblemas más representativos de la carreretera de Utrera, un niño que echó los dientes en la cantera del Sevilla y que ha sido campeón de todo. Ayer se equivocó, porque el respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición.

A esa actitud chulesca y altiva, sosteniendo la mirada a los Biris como diciendo “escuchad al resto del campo que me aplaude y vosotros no”, para posteriormente señalarse la camiseta para que quede claro que él es Sergio Ramos es una vacilada sin sentido. A la que hay que sumar, por cierto, ese lanzamiento de penalti a lo Panenka solo para decirle a ese sector de la afición que él tiene los huevos más gordos que ninguno. Por mucho que luego pidiera perdón a la afición, por mucho que se sintiera dolido, esa reacción de ayer, tras marcarle el enésimo gol al Sevilla, sobraba. Probablemente, fruto del cáracter y la pasión de la que hace gala el central madridista, pero que finalizó en una provocación innecesaria 1484259763304a los aficionados de su equipo. El respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición.

Pd: A los que lo justifican, o dicen que lo entienden, me gustaría preguntarles que pasaría si esa reacción la hubiesen tenido otros futbolista, llámense Piqué o Neymar. Ya contesto yo, doble rasero.