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LA PROVOCACIÓN DE SERGIO RAMOS

ramos_mdsima20170112_0354_21Que Sergio Ramos es un futbolista excepcional, uno de los mejores defensas de los últimos tiempos, es indiscutible. Como también lo es su falta de luces. El camero, criado y formado en los escalafones inferiores del Sevilla FC, cometió ayer un grave error al enfrentarse con un sector de la afición que le vio crecer, un sector de sevillistas aún dolido por su marcha al Real Madrid. Una salida mal explicada por ambas partes, club y jugador, que ha impedido que este fenomenal jugador de fútbol haya tenido un recibimiento, digamos, normal cada vez que visitaba la que el llama su casa. Con todo, su gesto de ayer, complica, y mucho, que las aguas vuelvan a su cauce, tal y como querrían tanto Sergio Ramos como su familia. Y es que el respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición.

La justificación que da Ramos a sus gestos no le conmina de tener la razón. Más allá de la inconcebible reacción de esos aficionados que le dedicaban improperios e insultos tanto a él como a su madre, el camero debería haber estado por encima y demostrar que, como futbolista y persona, debe estar por encima de esos energúmenos. Tampoco ayuda que Sergio Ramos compare el trato recibido por él con otros jugadores que salieron del Sevilla buscando prosperar deportiva y económicamente. Quizás el futbolista del Real Madrid deba plantearse el porqué. El respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición

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Sergio Ramos, con su gesto de ayer, desafía y falta el respeto a una afición de la que dice sentirse uno más. Yerra el tiro de la guerra abierta que mantiene con el ex presidente Del Nido y con los Biris, una vez que con sus actitudes y declaraciones iba consiguiendo que la tensión bajara. Ayer estuvo falto de luces el camero, harto y cansado de una situación que él considera injusta, pero que, probablemente, haya significado que si había alguna posibilidad de que volviera a Nervión algun dia de forma querida, quede enterrada para siempre. Y es una pena, porque quizás sea uno de los emblemas más representativos de la carreretera de Utrera, un niño que echó los dientes en la cantera del Sevilla y que ha sido campeón de todo. Ayer se equivocó, porque el respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición.

A esa actitud chulesca y altiva, sosteniendo la mirada a los Biris como diciendo “escuchad al resto del campo que me aplaude y vosotros no”, para posteriormente señalarse la camiseta para que quede claro que él es Sergio Ramos es una vacilada sin sentido. A la que hay que sumar, por cierto, ese lanzamiento de penalti a lo Panenka solo para decirle a ese sector de la afición que él tiene los huevos más gordos que ninguno. Por mucho que luego pidiera perdón a la afición, por mucho que se sintiera dolido, esa reacción de ayer, tras marcarle el enésimo gol al Sevilla, sobraba. Probablemente, fruto del cáracter y la pasión de la que hace gala el central madridista, pero que finalizó en una provocación innecesaria 1484259763304a los aficionados de su equipo. El respeto se gana respetando, no entrando en absurdas batallas con la que un día fue su afición.

Pd: A los que lo justifican, o dicen que lo entienden, me gustaría preguntarles que pasaría si esa reacción la hubiesen tenido otros futbolista, llámense Piqué o Neymar. Ya contesto yo, doble rasero.

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FINAL AMARGO, MIRADA AL HORIZONTE

FICHA TÉCNICA

FC BARCELONA (2): Ter Stegen, Daniel Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba (Sergi Roberto, minuto 120), Busquets, Rakitic (Mathieu, minuto 46), Iniesta, Neymar, Messi y Luis Suárez (Rafinha, minuto 56).

SEVILLA FC (0): Sergio Rico, Mariano (Konoplyanka, minuto 79), Rami, Dani Carriço, Escudero, Krychowiak, Iborra (Fernando Llorente, minuto 106), Coke, Éver Banega, Vitolo y Kevin Gameiro.

Goles: 1-0, minuto 96: Jordi Alba. 2-0, minuto 122: Neymar.

Árbitro: Del Cerro Grande, madrileño. Roja directa para Mascherano y Éver Banega, doble amarilla para Dani Carriço. Amarillas para Rami, Vitolo, Jordi Alba, Neymar, Iniesta, Daniel Alves, Iborra, Krychowiak, Konoplyanka, Escudero y Kevin Gameiro.

sergio-rico-655x368Duele esta derrota. Quizás más que ninguna, porque fue una derrota en una final. Porque, durante mucho tiempo, se tuvo cerca la victoria. Porque duele rozar la Copa con los dedos y que se la lleve otro. Aunque sea un equipo monstruoso al que, tocado con la varita mágica del mejor futbolita que hayan visto estos ojos, le bastaron dos chispazos del indiscutible genio del balompié mundial para decantar la balanza. Porque duele morir con las botas puestas, en la orilla, tras 120 minutos de tensión tras 62 partidos disputados esta campaña. Porque el Sevilla, señores y señoras, está en el Olimpo de este deporte por méritos propios. Porque las finales se juegan para ganarlas, y esta vez no tocó. Porque a los equipos grandes les duele perder los títulos. ¿Qué le vamos a hacer si somos uno de ellos?

Hay que sentirse orgulloso de los jugadores de nuestro club. No cabe otra. Sí, se nos escapó una oportunidad histórica de llevarnos a casa un doblete mágico. Cierto es que no supimos aprovechar casi una hora de superioridad numérica, que ciertas decisiones desde el banquillo no se entiendieron (el cambio de Mariano, la tardanza en las sustituciones o el no agotarlas), pero el Sevilla FC tuvo el enorme mérito de tener contra las cuerdas a todo un FC. Barcelona. Le negó la pelota, lo atrincheró en su área, le obligó a ponerse el traje de faena. Y solo salió de ahí, Messi al margen, por un imperial Andrés Iniesta, al que se le acaban los adjetivos y se le quedan cortos los elogios, y por un soberbio Gerard Piqué, que será todo lo que quieran, pero es, por encima de todo, un magnífico futbolista.  Ellos dos fueron el sustento de los catalanes, inmisericordes culpables de que el partido llegase al tiempo extra.

Ante eso, el Sevilla propuso fuerza, garra, empuje. El cambio táctico de Emery, motivado por la ausencia de N´Zonzi por sanción, dio sus resultados. Jugó Iborra en la mediapunta, para tocar los balones aéreos y presionar la salida del balón de Piqué y Busquets. Banega se retrasaba unos metros. Ejercía en el doble pivote, custodiado por Krychowiak, hombre para todo. El Barça no estaba cómodo con el partido físico que le planteaba el Sevilla, como sabedores de la situación, que tocaría arremangarse para llevarse el título a sus vitrinas.

soccer-club-soccer-copa-del-rey-cupAnte este escenario el Sevilla no supo cómo aprovechar el haberse quedado con un jugador más por expulsión, más que justa, de Mascherano. El argentino dejó patentes sus carencias a la espalda cuándo Gameiro lo encaró con velocidad. En una de esas, no pudo frenar al galo más que intentando llevarse su camiseta a casa, que yo también lo haría. Del Cerro Grande estuvo valiente y lo mandó a la caseta antes de tiempo. Sin la camiseta, claro. Era el minuto 35 y el cielo parecía abrirse para los de Emery. No fue así, porque apenas inquietó a Ter Stegen con un par de disparos de Banega, uno de ellos al palo, y dos centro-chuts de Escudero. Poca cosa ante el Barça y un menos. Y con tanto tiempo por delante.

En la segunda mitad salió un Sevilla oliendo a sangre, enchufado. Buscando la victoria. La reseñada ocasión del cerebro rosarino pudo cambiar el partido. Pero pasaban los partidos y el dominio no era tan aplastante como cabría esperar. Apenas se registraban ocasiones de gol. Una nueva luz se abría con la lesión de Luis Suárez, magnífico futbolista y que también sería un gran púgil, o luchador de artes marciales. Faltó crear peligro de verdad, por mucho que se atrincherar al Barça en su guarida. Y poco a poco, los de Luis Enrique fueron creciendo. Se estiraron, y una de esas, en el carril que había dejado desguarnecido Emery al quitar a Mariano, Banega no llegó a tiempo a cerrar la subida de Coke por el lateral diestro. La velocidad de Neymar y la desubicación del argentino hicieron el resto: tarjeta roja y ambos contendientes igualados en hombres para la prórroga.

20160522-635995573539772285_20160522234530_4_0_1974127053-kveH--911x683@MundoDeportivo-WebAgotado y sin su faro, el Sevilla no se encontró en los 30 minutos extras. Y eso, ante un equipo plagado de estrellas como es el FC Barcelona es pecata minuta. Iniesta se hizo dueño y señor de la prórroga. Y apareció Messi para regalarle un maravilloso pase a Jordi Alba, que apareció como un misil por el flanco derecho de la defensa sevillista. No lo volveremos a repetir, pues hoy no es día para culpar a nadie. A partir de ahí, emergió la figura de Sergio Rico para alargar el suspense, para prolongar la agonía. No fue hasta el último minuto, sin embargo, cuándo Neymar rubricó la victoria tras otra asistencia majestuosa del Dios Leo.

Y así murió el Sevilla, de pie, como los grandes. Ante un Barcelona que supo aprovechar la iluminación de su genio, pero que tuvo que romperse el alma y el corazón. Ante un Sevilla desfondado, roto, pero orgulloso, por lo logrado en Basilea y en la noche de ayer, pese a que siempre es doloroso perder.

Pd: Barça, nos vemos en agosto. Hasta entonces, descansa…

CHOCA ESAS CINCO, SEVILLA EUROPA LEAGUE

FICHA TÉCNICA:

Liverpool FC (1): Mignolet, Clyne, Lovren, Kolo Touré (Benteke, m. 82), Alberto Moreno, Lallana (Allen, m. 72), Emre Can, Milner, Firmino (Origi, m. 67), Coutinho y Sturridge.

Sevilla FC (3): David Soria, Mariano, Rami (Kolodziejczak, m. 77), Carriço, Escudero, Krychowiak, N’Zonzi, Coke, Éver Banega (Cristóforo, m. 92), Vitolo y Kevin Gameiro (Iborra, m. 89).

Goles: 1-0, minuto 35: Sturridge. 1-1, minuto 46: Kevin Gameiro. 1-2, minuto 63: Coke. 1-3, minuto 70: Coke.

Árbitro: Jonas Eriksson, sueco. Amarillas para Lovren, Vitolo, Éver Banega, Origi, Rami, Mariano y Clyne.

sevilla-campeon-europa-league-2015-2016okSergio Rico, David Soria, Beto; Coke, Mariano, Diogo, Rami, Carriço, Kolo, Pareja, Fazio, Andreolli, Tremoulinas, Escudero; Krychowiak, N´Zonzi, Luismi, Cristóforo, Banega, Iborra, Krhon-Dehli, Vitolo, Reyes, Konoplyanka, Kakuta, Cotán, Curro Sánchez; Gameiro, Llorente, Juan Muñoz, Immobile, Carlos Fernández. GRACIAS. Estos nombres, entrenados por Unai Emery, forman parte de la historia del Sevilla FC, ese equipo convertido ya, por méritos propios, en un grande de Europa. Anoche, en Basilea, dejaron su rúbrica. Anoche la ciudad helvética fue conquistada por estos héroes, igual que lo fueron antes Eindovhen, Glasgow, Turín o Varsovia. Magia, una vez más para un conjunto que, hace apenas quince años veía como la marea de aficionados, fieles e incondicionales, le acompañaban a vetustos estadios de la geografía española. Hoy, tres lustros después van a ver finales de su equipo. Van a ver cómo su equipo las gana. Maldita costumbre. ¡Ay, Antonio! ¡Cuán agradecidos estamos de que con aquél zurdazo abrieras la PUERTA de los sueños! Ojalá no despertemos nunca.

Pentacampeones de la UEFA, así tal y cómo suena. El equipo más lauredado en esta competición. Tres de ellas, las últimas seguidas, rey indiscutible del torneo. Convertido en el equipo que más trofeos europeos ha ganado en la última década, lo que engrandece aún más la leyenda de este equipo, forjado a base de casta y coraje, de seguir creyendo en las adversidades. Un conjunto que sabe reiventarse año tras año, que está muy por encima de las expectativas. Una entidad que habla de la final de Copa del Rey ante el mejor equipo del momento, el FC Barcelona, como “la otra final”. Síntoma de grandeza. Y con dos finales más en el horizonte, a disputar en agosto. Grande de Andalucía, de España y de Europa el Sevilla FC.

Este equipo, por méritos propios, ha agotado los calificativos para honrarlo. Es Sevilla prodigioso, mítico, legendario, mágico, indestructible en su competición fetiche. Da igual que un muy buen Liverpool le pase por encima en una horripilante primera mitad. Que Sturridge sacase toda la calidad que reluce en su bota izquierda para ponerla con el exterior allá dónde no pueden llegar los porteros. Que Jonas Eriksson, árbitro de la contienda, estuviera un poco permisivo con las huestes de Emery. Que la intensidad de los ingleses inclinara el campo hacia la portería de David Soria. Un David Soria que, por cierto, al igual que Sergio Rico la temporada pasada, comenzaba la campaña en Segunda B. No importó que el Sevilla de las finales no apareciera en la primera mitad. Que se fuera moribundo y cabizbajo al descanso. A este Sevilla nunca hay que darlo por muerto. Aségurate que está sepultado y enterrado, porque sino irá a por ti. Por eso dicen aquello de que nunca se rinde.

BB3_125749835_5102083_640x360Emery, motivador nato, tocó la tecla adecuada en los vestuarios. Tiró de psicología y le recordó a sus jugadores que no habían ido a Basilea para nada. Les pidió que demostraran esa fortaleza interior que hace del Ramón Sánchez Pizjuán un feudo inexpugnable. Volvían los jugadores al césped del Sant Jacob´s Park abrazadps en círculo en el centro. Como si fuera un conjuro para espantar a los fantasmas de la primera mitad, para ir a por la victoria, sí, pero nadie podía preveer lo que se vio durante los segundos cuatenta y cinco minutos. Simplemente, el Sevilla FC se comió a un Liverpool, uno de los equipos más laureados del Viejo Continente. Fue a por él y no dejó ni los restos.

Ni 20 segundos transcurrían de la segunda mitad cuándo Mariano se fabricó la jugada de la noche, realizó un slalom entre dos contrarios para internarse en el área y puso el balón a los pies de monseiur Gameiro para empatar el partido. Y ahí el Sevilla se soltó e impuso su juego, la intensidad que le ha hecho grande. El balón pasaba ahora por las botas de Banega y Vitolo, simplemente colosales. Las ocasiones se sucedían para los andaluces, especialmente para Gameiro, que en una de sus ya típicas galopadas se dejó el balón un poco atrás. O con un remate a bocajarro que sacaba Mignolet. El partido había dado la vuelta con un calcetín. El Sevilla mandaba y mucho sobre el verde. Se sobrepuso a la adversidad cuándo nadie lo esperaba, sacando un fruto inesperado de lo que apuntaba a un naufragio.

En estos compases, Banega se sentía cómodo. Tocaba una y otra vez. El partido bailaba según la música que quería tocar el rosarino, cuyas lágrimas al ser sustituido indican mucho más de lo que aparenta. Apareció Vitolo, que con su porte y zancada fue deshaciéndose de rivales. Uno detrás de otro. Y así fue como se gestó el gol que ponía delante a los sevillistas. CixDm88WYAIpc_sÉver le daba el balón en ventaja al grancanario, que no dudó en poner la quinta hacia la portería contraria. Hasta que apareció Coke para pegarle con el alma, con todo lo que lleva dentro un futbolista humilde, muchas veces vilipendiado, y ayer convertido en héroe. Un guiño para él y para el entrenador que lo pone. Confianza ilimitada. El vallecano, ayer jugando de interior, apareció de la nada para poner el balón lejos del alcance del portero del Liverpool. Para poner al Sevilla por delante en su final. ¡Qué cosas tiene el destino!

Apenas siete minutos después, en pleno vendaval sevillista, de nuevo el balón llegaba rebotado de un rival, lo que anulaba cualquier posición antiregllamentaria, a ese madrileño llamado Jorge Andújar y que, con el brazalete de capitán, zapateó sin ningún remilgo a la meta contraria para delirio de una parte minoritaria de la grada. Quedaban aún veinte minutos, pero la quinta ya estaba en el bote para regodeo de una afición minoritaria en número pero mayúscula y superior en todo lo demás. Sí, de verdad, Coke marcó dos goles, fue elegido MVP del partido y el Sevilla se llevó su QUINTA Europa League. No se pellizquen que no están soñando.

Y lo que queda por venir. El domingo, ya decíamos, otra final. ¡Qué barbaridad! ¡Qué grande se ha hecho el Sevilla! ¡Qué orgullo de esta década inolvidable! Gracias Sevilla FC, porque you will never walk alone, miarma.

En fin, la vida…

ARCOS EN SUS PIES

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Pepe y Enrique a su llegada a la concentración.

Sin haber cumplido aún la mayoría de edad, Pepe Castaño y Enrique Ríos se han convertido en los máximos referentes del balompié local. Ambos, nacidos en las escuelas infantiles de Arcos, recibieron la semana pasada la llamada de la selección española, Pepe en categoría sub´18 y Enrique en la sub´16, para realizar unos entrenamientos con los mejores jugadores de su generación, lo que realza el magnífico desarrollo que están teniendo en sus respectivos clubes.

PEPE SELECCIÓNENRIQUE SELECCIÓNPara ninguno de los dos la llamada a los escalafones inferiores de la selección es nueva. Pepe debutó con la sub´17 hace ya más de un año, en febrero de 2015, cuándo aún pertenecía al Juvenil del Cádiz, en un partido ante Suiza. Un año después, repitió en una categoría superior al ser convocado para la Copa Atlántico, dónde jugó todos los minutos, “aunque la pena es que no pudimos hacernos con el título”. Con la vista puesta en estos entrenamientos, el joven central del Villarreal confía en hacerse un hueco en los partidos de clasificación para el Europeo Sub´19 del verano de 2017. Castaño, orgulloso por estar en el grupo que maneja Santi Denia como futuribles destaca “el alto nivel que hay. Se nota en el ritmo, ya que desde el principio se hace hincapié en jugar como la absoluta, con mucho toque de balón”. Mientras, Enrique ya tuvo la oportunidad de enfundarse la casaca nacional en el Torneo Internacional de Cadetes celebrado en la Plaza Roja de Moscú, campeonato que se enmarca dentro de los actos de promoción al Mundial de Rusia 2018. Desde entonces, el mediocentro zurdo del Sevilla FC ha sido un fijo en las concentraciones de la sub´16 lo que supone “una gran alegría. Estoy muy contento por esta llamada, ya que supone que lo estamos haciendo bien”.

ENRIQUE TROFEOAdemás de la llamada para estos entrenamientos, que empezaban hoy en la Ciudad Deportiva de Las Rozas, la semana pasada ambos recibieron otra gran noticia: están nominados a los Premios Draft 2016, que reconocen a los mejores jugadores entre 16 y 20 años de nuestro país. La primera criba, de entre 132 futbolistas, incluya a jóvenes que ya están dando pasos en el fútbol profesional como el bético Dani Ceballos, el españolista Marco Asensio, el malaguista Pablo Fornals, el madrista Borja Mayoral, el donostierra Mikel PEPE COPAOyarzábal o los villarrealenses Nahuel, Pedraza o Adrián Martín, lo que habla de la importancia y repercusión de los premios. Para Enrique esta nominación “ha sido un premio, no me lo esperaba” dice sorprendido porque “solo hay cuatro jugadores de mi edad, por lo que es un mérito enorme”. Para Pepe la experiencia no es nueva. Ya el año pasado vio su nombre entre los elegidos algo que le hizo “mucho ilusión, sobre todo por lo complicado que era al estar jugando en el Cádiz”. Para esta nueva edición, “que tampoco me esperaba” tiene el objetivo de “pasar a la siguiente fase, de estar lo más arriba posible”. Con la trayectoria de ambos, estamos a tiempo aún de verlos arriba, muy arriba.

A pesar de su excelsa trayectoria ambos reconocen tener los pies en el suelo. Aunque el fútbol que tienen en sus botas les llevó a otros lares, se sienten orgullosos del trabajo que se hace de la cantera en nuestro pueblo, que tienen otros representantes también en las canteras del Sevilla, del Betis o del Cádiz. Ellos son a día de hoy los exponentes más destacados, sin olvidar a José Manuel Castaño, Zurdo, con una larga trayectoria en Segunda División B, o Dani Zúñiga, que llegó a debutar en Segunda con el Xerez Deportivo. Más lejanos quedan, allá por la década de los 80, los hermanos Álvarez que, incluso, llegaron a jugar al máximo nivel competitivo.

PEPE CÁDIZPepe no pensaba en tanto cuándo, siendo infantil, empezó a entrenar con el Xerez Deportivo. Tampoco cuándo en cadete de segundo año fichó por el Cádiz, llegando a quedar subcampeón de Andalucía de su categoría. Lo suyo con el fútbol comenzó a ponerse serio la temporada pasada. Recién llegado al juvenil, le llamaron para ascender al Cádiz B, que jugaba en Tercera División. Su buen desempeño le llevó a entrenar desde mitad de campaña con el primer equipo, convirtiéndose en el jugador más joven en disputar un partido con el conjunto de la Tacita al debutar en la última jornada de liga contra el Arroyo. El central arcense recuerda con mucho orgullo este logro, “aunque me queda la espinita de haber perdido aquel encuentro”.

Todo iba rodado y la oferta del Villarreal, “uno de los equipos que mejor trabaja la cantera en España” no tardó en llegar. Fue su representante el que gestionó su llegada al conjunto castellonense, aunque Pepe tampoco tuvo “ninguna duda” de que era un paso importante en su carrera. Desde su llegada, se convirtió en titular indiscutible (marcó dos goles de PEPE BALÓNcabeza en su primer partido) en la retaguardia de su equipo, con el que ha ganado la liga en su correspondiente grupo de la División de Honor de Juveniles. La Fase Final del Campeonato de España de Selecciones autonómicas, a celebrar en Sevilla desde el próximo día 20, la Copa de Campeones de los grupos de División de Honor de Juveniles así cómo la Copa del Rey de la categoría, son los próximos objetivos en la temporada de un futbolista que, todo apunta, dará mucho que hablar. De momento, ya está entrenando con el Villarreal B, conjunto que está disputando una plaza para jugar el play off de ascenso a Segunda División. Aunque debutar “es muy difícil” tampoco, vista su trayectoria, debemos descartarlo.

El estar alejado de casa, al ser la primera vez, “costó un poco al principio, pero ya está superado” dice consciente de que hace falta “mucho sacrifico para llegar”. Con entrenamientos por la mañana, Pepe Castaño dedica las tardes a estudiar, cursando 2º de Bachillerato, curso que le corresponde por edad y en el que asegura que quiere llevar “perfecto, porque nunca se sabe lo que puede pasar”.

Processed with VSCOcam with p5 presetEn el caso de Enrique, esta situación es  un poco diferente, puesto que la distancia entre Sevilla y Arcos es menor. De hecho, está es la primera temporada en la que ya no hace el camino de ida y vuelta de los entrenamientos a su casa, ya que se está quedando en la residencia que el Sevilla FC tiene en Condequinto y a la que se ha adaptado “perfectamente, ya que nos conocemos casi todos”. Entrenar y estudiar se ha convertido en la rutina diaria de este proyecto de futbolista, a la que no hace ascos porque “si quiero llegar, tengo que sacrificar algunas cosas”.

ENRIQUE SEVILLALa trayectoria de Enrique Ríos en el Sevilla comienza tras su buena actuación en el Campeonato de Selecciones Provinciales de 2010, al que acudió siendo aún alevín. Su desempeño en la posición de pivote llevó a los responsables de la cantera del Sevilla a ponerse en contacto con su padre para cerrar su incorporación a las categorías inferiores de la entidad hispalense. Desde entonces, su crecimiento dentro del Sevilla FC ha sido imparable, convirtiéndose en el capitán de su equipo y uno de los jugadores más destacados de su generación. Bajo su batuta, además, los jóvenes jugadores del club de Nervión están a punto de proclamarse campeones de su división, la 1º Cadete Autonómica. Una gran traca final en una temporada en la que no para, y ojalá siga, de sumar buenas noticias.

ENRIQUE MEDALLA SELECCIÓN10933903_1542350992716945_7300713042180378158_n“Y que no paren”, dice Enrique que, sin querer ir mucho más lejos, advierte que sus objetivos más inmediatos son “jugar en el Juvenil de División de Honor y seguir yendo a la selección. Soy muy ambicioso en ese sentido” añade este centrocampista de contención, zurdo y dicen que elegante. Aunque en la selección ha jugado siempre de central, él prefiere el mediocentro, al ser “más entretenido”. Con el barcelonista Sergio Busquets como referencia, si tuviera que elegir entre sus condiciones se queda con “la visión de juego, la anticipación o el cambio de orientación”, mientras apunta que, como central su referencia es “Sergio Ramos”. Precisamente el camero es el futbolista en que se fija Pepe Castaño como espejo para lo que quiere llegar en un futuro en el que “llegar lo más arriba posible y seguir haciendo las cosas bien” son los objetivos del central del Villarreal, que se centra ya “en los próximos campeonatos. Lo que tenga que venir, vendrá”. La concentración, la rapidez y el salto de cabeza son condiciones que le ayudarán, seguro, en este complicado paso.

7b114b6a-dd88-4c43-adea-9c12be17662e191ab631-60eb-4437-8e88-fffc137ca704Concentrados ya con la selección, y con la enorme proyección que se les antoja, es inevitable que se les pregunte si han soñado con enfundarse en el mismo partido la camiseta nacional. Aunque por edad les separen un par de categorías, a ambos les ilusionaría esa posibilidad, aunque aún esté lejana. “Las condiciones de uno y otro se complementan” apunta Enrique, en tanto que Pepe añade que “ojalá se pudiera dar, sería muy bonito”. Dicho queda. El futuro del balompié arcense podría tener los pies pintados de rojo.

En fin, la vida…

EL BIGOTITO DE BALENZIAGA

14465409143190Cuando el pasado domingo, mientras whatshappea con mis amigos de la Facultad sobre el partido Betis – Athlétic de Bilbao, decidí buscar entre los canales de Orange TV la señal del encuentro que se disputó en el Benito Villamarín ni por asomo me imaginaba que tal jugador me iba a  dar tan grata sorpresa. De hecho, creo que fue lo primero que comenté nada más poner las imágenes.

CSwK7N8XIAAVvBOMikel Balenziaga es su nombre. Lateral izquierdo del Bilbao, el pasado domingo nos sorprendió a todos con un look más propio de los 80 que de esta época. Ataviado con un bigote, Balenziaga parecía rendir homenaje al fútbol antiguo, al primero que vi. Al fútbol del que me enamoré. De cuando era un deporte y no solo negocio. El zurdo de Zumárraga me llevo a mi infancia. A aquellos campos de barros. A las gradas de Las Gaunas, Atocha o El Plantío. Era fútbol puro. O al menos así lo creía yo. Solo por eso, gracias Mikel.

Aunque el motivo de ese cambio de look le confiere, incluso, una nota más reinvidictiva (forma parte de la iniciativa solidaria Movember, un evento anual en el que los varones se dejan crecer su bigote durante el mes de noviembre con la intención de concienciar a la gente sobre temas de salud en los varones, como el cáncer de próstata, de testículo, depresión masculina o similares), mi mente, en un momento, procesó la información y me llevó a la etapa anteriormente descrita. Casi que no había equipo que se salvara de tener a un jugador, o varios, con mostacho. Pero un mostacho en condiciones.

Agustín Abadía
Abadía
Carmelo
Carmelo

El primer jugador que me vino a la cabeza fue, inevitablemente, Agustín “Tato” Abadía,incombustible centrocampista del mítico Logroñés. A partir de ahí, nombres y más nombres. Del “Beckenbauer de la Bahía” Carmelo Navarro a Vicente, el eterno capitán del Celta de Vigo. Los porteros Meléndez o Bastón (padre del hoy delantero del Éibar del mismo apellido), eternos suplentes en sus equipos. El duro Sañudo en el

Bastón
Bastón
Arteche
Arteche

Oviedo, no tanto como “Tarzán” Migueli o el mítico Arteche. El por entonces ruso Zygmantovich capitaneando la defensa del Racing de Santander. Joaquín y Mesa, mediocampistas de un Sporting de Gijón más cerca de Europa que de Segunda. Inevitable

Zygmantovich
Zygmantovich
Valderrama, Higuita, Álvarez
Valderrama, Higuita, Álvarez

recordar, por tanto, al Valladolid de los colombianos René Higuita, Carlos Valderrama y Leonel Álvarez bajo la batura de Pacho Maturana.

Bigote llevaban también dos históricos de la Real Sociedad como Jesús Mari Zamora o Juan Antonio Larrañaga. Casi coétano fue el ex culé y ex bético Ramón María Calderé. O dos centrocampistas

Larrañaga
Larrañaga

encargados de poner la pausa en el extinto Sarriá al servicio del entonces

Wuttkke
Wuttkke

Español: el alemán Wolfram Wuttkke y el danés John Lauridsen. El sempiterno portero Fernando Peralta, que quedará retratado para siempre en la foto del gol de Ronaldo, el auténtico, al Compostela. Además, Peralta coincidió en el Sevilla, uno de sus muchos equipos, con un compañero con bigote, Luis de la Fuente. Hasta un campeón del mundo como Ricardo Rocha, que fuese central del Real Madrid

Fernando Peralta
Fernando Peralta

tenía su mostacho. Igual que uno de los jugadores españoles

Martín Vázquez
Martín Vázquez

más carismáticos de la época como fue Rafael Martín Vázquez, miembro de la afamada Quinta del Buitre.

La moda no se circunscribía solo a los jugadores de fútbol. También a los entrenadores del momento.

David Vidal
David Vidal
Javier Azcargorta
Javier Azcargorta

Imposible no acordarse de David Vidal o Javier Azcargorta. Incluso los gaditanos tuvimos a Ramón Blanco. Allende de nuestras fronteras, hay que mencionar al goleador alemán Rudi  Völler o a los holandeses Ruud Gullit y Frank

Gullit
Gullit
Rijkaard
Rijkaard

Rijkaard. Y un apunte para un jugador, probablemente, el penúltimo hasta que llegó

Sánchez Jara
Sánchez Jara

Balenciaga: Francisco Javier Sánchez Jara.

Un sinfín de recuerdos con una inolvidable banda sonora, Odio eterno al fútbol moderno, de la FRAC. Muchas gracias, Mikel.

http://www.youtube.com/watch?v=JTiaYyYAJVE

En fin, la vida…

POR MÁS QUE TE PIQUÉ…

Cada vez son más las voces que sitúan a Gerard Piqué como el símbolo deportivo de la piqueindependencia de Catalunya. Ahora bien, son pocas, o más bien ninguna, las declaraciones que hay grabadas del futbolista del FC Barcelona, y de la selección española (por mucho que os pese), sobre este asunto. Porque no. No le recuerdo, ni he encontrado, ninguna declaración de este fenomenal jugador de fútbol en las que diga que quiere la independencia o que no se siente español. Habrá dicho que se siente catalán, que es lo más normal del mundo cuando se ha nacido allí.

Todo lo más, se ha mostrado partidario de la celebración de una consulta para determinar si Catalunya debe separarse de España. Igual que otros ilustres deportistas como los hermanos Pau y Marc Gasol, el balonmanista Victor Tomás, los motociclistas Marc Márquez, Pol y Áleix Espargaró, los pilotos de carreras Marc Gerné y Jaime Algersuari, el centrocampista del Chelsea Cesc Fábregas, el también futbolista Xavi Hernández (para muchos, el mejor de de la historia del fútbol patrio), o las nadadoras Mireia Belmonte y Ona Carbonell. Todos ellos, al igual que Piqué se han mostrado, en mayor o menor medida, a favor de la consulta. Entonces, ¿por qué le llueven los palos al defensor del Barça?

Puede que sea por haber posado en alguna ocasión con la senyera, que es la enseña oficial de Catalunya. Al parecer, eso le duele al españolito medio. Quizás, olvidan que otros deportistas, cuando triunfan, ya sea a nivel individual, de equipo o representando a nuestro país, también sacan las banderas de sus respectivas comunidades autónomas. Pasaron ya los tiempos en que se criticaba a los jugadores vascos cuando sacaban a relucir la ikurriña. Xabi Alonso, por ejemplo, capital en los éxitos recientes del fútbol español, ha posado con ella. No he visto a nadie rasgarse las vestiduras cuando Sergio Ramos saca la bandera andaluza. O a Fernando Alonso la asturiana. Ni una crítica al Chacho Rodríguez por pasearse con la canaria. ¿Porqué le llueven los palos al defensor del Barça?

pique1_JR220610.jpg_lite0Gerard Piqué lleva siendo internacional con la selección española desde que tenía 15, 16 años. De eso hace más de una década. ¿De verdad alguien se cree que si no se sintiera español lo hubiese hecho? Se habla, mucho y sin saber, que lo hace por dinero. Curioso, cuando en su club se ha convertido en uno de los defensas mejor pagados del mundo. Quizás con merecimiento, eso ya es opinión personal. Yo he visto a Piqué partirse, literalmente, la cara por jugar con nuestra selección. Y lo he visto siendo titular e indiscutible en dos de los tres mayores éxitos de nuestro fútbol a nivel de selecciones. No entiendo el problema. ¿Por qué le llueven los palos al defensor del Barça?

Además, está el condicionante deportivo. Gerard Piqué, es ante todo, un magnífico jugador de fútbol. Uno de los tres, cuatro, cinco mejores centrales del mundo. Es nacido en el Estado español. Nacionalidad que, como le dijo el periodista Carlos Alsina al incompetente de Mariano Rajoy, no se pierde, aún suponiendo que Catalunya se independice. Por tanto, es lógico que se le llame a jugar con pique2_MDSIMA20150612_0265_11España. Es más fácil ganar cuando tienes a los mejores contigo. Y si no, vete a jugar con Bartra, hoy día el tercer central de la selección y también catalán, o con Albiol. A ver qué pasa. Piqué es español por mucho que os duela. ¿Por qué le llueven los palos al defensor del Barça?

Oye, y que no es que me considere yo español a capa y espada. Ando cortito de ese sentimiento de identidad. Prefiero considerarme ciudadano del mundo. Sin peajes, banderas ni fronteras. Incluso, alguna vez he fantaseado con ello, no lo niego, si hubiese sido deportistas profesional creo que dudaría si llegar a ser internacional. Llegado el caso, me lo hubiera planteado por orgullo y por ego. Por sentirme entre los mejores del país que me vio nacer, aunque no me hubiese importado nacer en otro. ¿Me llamaréis perro como a Piqué?

5432c45ddc2e7Quizás fuera más sencillo decir la verdad. Que la animadversión a Piqué obedece a otros criterios que nada tienen que ver con lo deportivo o lo político. Confirmen mis sospechas. Que es por ser un bocazas. Un niñato. Un maleducado. Esa será la opinión de todo/as lo/as que lo pitan, critican y censuran. El día que esto se reconozca por fin entenderé que le lluevan los palos al defensor del Barça, y por más que os PIQUE, de la selección española.

En fin, la vida…

LA ESPAÑA DEL B-A-L-ON-C-E-S-T-O

Ya lo dijo Pepu Hernández tras la victoria en el Mundial de Baloncesto de 2006: B-A-L-O-France_Basketball_Europeans-0aeec_20150920215058-kR7H-U201790403955YzD-652x492@MundoDeportivo-WebN-C-E-S-T-O. Esas diez letras han quedado grabadas a fuego en nuestro deporte como el mejor equipo que haya tenido nunca este país. Y con todo esto, una figura emerge sobre todas las demás. Pau Gasol Sáez es su nombre. Así se llama el mejor deportista español de todos los tiempos. Ayer, por enésima vez, volvió a liderar un grupo que, a nivel deportivo, es el más completo, laureado y que más alegrías ha dado al deporte patrio, fobias aparte, desde el principio de los tiempos. Pocos se atrevían a vislumbrar que aquél niño larguilucho, que solo era uno más entre aquellos juniors de oro que ya en 1.999 ilusionaban a los entendidos del baloncesto nacional, iba a convertirse en lo que es hoy. Ni tampoco que, 16 veranos después, parte de ese grupo iba a seguir deleitando cada estío con su idilio con las medallas.

el-gran-pau-gasolPau Gasol, sin duda, es la cabeza visible de este grupo. Un grupo excepcional. Único. Increíble. Una generación irrepetible que se ha subido nueve veces al podio en las últimas 10 ediciones de los Europeos. España ha conquistado tres oros, tres de plata y dos de bronce. Súmenle lo conseguido allende de las fronteras europeas: el oro mundial de 2006 aún permanece en la retina de los aficionados como las platas conquistadas en Pekín’08 y en Londres 2012. Hagan cuentas desde que Raül López y Juan Carlos Navarro aparecieron por primera vez en la selección en los JJOO de Sydney (2000). 16 veranos desde entonces. 10 medallas, siendo Pau Gasol y Felipe Reyes, otro de los incombustibles, los más lauredados con nueve metales. Simplemente impresionante.

Desde aquél triunfo en Saitama hace nueve años. la trayectoria de este equipo, de este

grupo  de amigos, ha ido in crescendo.  Comenzaba así una época antológica, que nos ha llevado a tocar medalla todos los veranos desde entonces, excepto en 2010 (nos eliminó Serbia con un triple en el último segundo) y el pasado verano, en el Mundial celebrado ennuestras fronteras, quizás el único fracaso que se puede achacar a esta generación. Entre medio, dos platas olímpicas contra los marcianos de la NBA, la última de ellas en un enucentro memorable que no se resolvió hasta el minuto 39 de los que dura un partido de baloncesto.

No había muchas expectativas para este verano. Las ausencias marcaban la pauta de este equipo. Eran varios los pilares de los grandes éxitos que este verano no nos iban a hacer disfrutar delante del televisor. Navarro, Marc, Calderón y Ricky, por distintos motivos, no se scariolo-afp-final--644x362iban a juntar con Pau, Felipe, Rudy y compañía. Tampoco contaríamos en esta ocasión con el músculo y la fuerza de Ibaka, a quien sustituía el talento infinito de Mirotic. Abrines, uno de los señalados para dar lustre al futuro más inmediato de baloncesto, se caía de la convocatoria por una lesión. Además, a muchos, entre los que me incluyo, no nos convencía nada la vuelta de Sergio Scariolo como timonel del conjunto. Tremenda injusticia con el entrenador transalpin: cinco veranos, tres oros y una plata. Poco más que decir.

Ese era el panorama. Nada halagüeño. Para complicar más las cosas, perdimos el primer partido contra Serbia. El tercero contra Italia. No pintaba bien. No solo eran los resultados, también lo era la imagen. Blandos atrás y con poco acierto en el tiro exterior. Pero teníamos una bala con la que no contaba nadie: Pau Gasol. En un partido agónico, nos jugamos la clasificación contra Alemania, uno de los anfitriones. Y, como casi siempre con este grupo, salió cara. Había costado, pero nos habíamos metido en los cruces.

A partir de ese partido de octavos contra Polonia se comenzó a vislumbrar algo del potencial que no había salido hasta entonces. Enorme paso adelante del jugador más criticado de la historia reciente de la selección, un Víctor Claver, que emergió con la lesión de Rudy mostrando que, con sus limitaciones, puede ser un jugador válido como tres. Intimidación, rebote e intensidad sus señas. No le pidamos más de lo que puede dar.

Desde ese partido, algo cambió. Se vio que era posible luchar por algo más. Dimos buena 619cuenta de una Grecia guerrillera, con una camada de jugadores de primer nivel que no ha brillado más en estas competiciones porque ha tenido en España a su bestia negra. Con un ogro, de segundo apellido Sáez, como principal estilete. De ahí a semifinales. El rival, el anfitrión y favorito, Francia. Un conjunto con el que la rivalidad supera todos los extremos. El equipo con más físico que se recuerda por Europa, no exento de talento. Ese partido se recordará siempre por la inconmensurable actuación de esa leyenda que responde al nombre de Pau Gasol. Más allá de los números, el dominio del partido y de la situación que tuvo en todo momento muestra la dimensión del jugador ante el que nos encontramos. Liderando a un equipo que, con todo en contra (enorme rival, público intimidante, problemas físicos de jugadores clave) sacó el corazón y todo lo que tenía dentro para dar un golpe en la mesa y gritar que ahí estaba ese equipo que nunca ha vuelto, sencillamente, porque nunca se fue.

pau-gasol-mvp2En la final, Lituania, otro de nuestros rivales más repetidos en esta época tan gloriosa. Era otra final. Y teníamos a Pau, que suena a música celestial en el universo FIBA. Primera jugada, penetración de Jonas Maciaulis, y tapón del jugador de los Bulls. Toda una declaración de intenciones. Encendimos las máquinas desde el primer cuarto y la victoria nunca se vio en peligro. Una victoria más. Otra medalla que añadir a nuestro palmarés. Puede que la última para este equipo de leyenda. Yo me resisto a pensar eso. A este capítulo del deporte español aún le queda una página, ojalá la más gloriosa: Río de Janeiro.

Pd: Pau Gasol es quien mejor encarna este equipo, el líder que todos quieren tener a su lado.Pero sería injusto no echar la vista atrás y reconocer la experiencia de gladiadores como Carlos Jiménez, Jorge Garbajosa, Álex Mumbrú, Carlos Cabezas o Berni Rodríguez (todos ellos pilares en los primeros éxitos de este grupo). El talento de Juan Carlosimages Navarro y Raül López, quizás los mayores que se hayan visto jamás en nuestro país. No pueden faltar aquí el reconocimiento a José Manuel Calderón, Marc Gasol o Ricky Rubio, Rudy Fernández, Sergio LLull o Sergio Rodríguez, la magia que se volvió a reenganchar a este tren. Sin ellos sería imposible haber alcanzado estos logros. Sin ellos sería imposible haber disfrutado tanto con la España del  B-A-L-ON-C-E-S-T-O. No los olviden nunca.

En fin, la vida…