Etiqueta: POEMARIO

OLVÍDAME

Olvida el día que nos conocimos, olvida el primer momento en que me hablaste.

Olvida todas esas cosas que me hacían reir, olvida aquel día que estaba triste y tú me consolaste.

Olvida nuestras peleas y reconciliaciones, olvida mis celos y mi orgullo, pero olvida los tuyos también.

Olvida la primera vez que me dijiste que me querías, y por supuesto olvida también cuando te lo dije yo.

Olvida todos aquellos mensajes que me mandabas cada noche, todas las llamadas.

Olvida los motes que te inventabas cada día para decirmelos a mí,

olvida cuando te sacaba de quicio y lo mucho que me gustaba hacerlo.

Olvida todos nuestros planes de futuro; tres hijos, dos perros, una casa enorme con jardín y piscina y mi descapotable rosa.

Olvida aquellas madrugadas que pasabamos hablando.

Olvida lo mucho que te echaba de menos cuando no estabas.

Olvida aquel momento en el que empezamos a cambiar…

Olvida aquella despedida tan fría y dolorosa.

Olvida que alguna vez formé parte de tu vida. Olvídame. Olvídalo todo, ¿vale?

Si te lo pido es porque sé que no te costará hacerlo. Olvídalo tú porque yo, sinceramente, no puedo. Lo siento.

ECOS

Déjame que desenrolle todos nuestros sueños,

aquellos que estaban expuestos en nuestra vitrina.

Los iré desmontando poco a poco,

así dejamos sitio a la realidad del momento,

desde ese lugar, quizás la entendamos mejor.

Después creo que derribaré los días pasados,

los presentes y los que nunca ocurrirán.

Los dejaré donde siempre supuse que acabarían,

tirados por todas partes.

Abriré las ventanas para que el viento se los lleve,

lejos y a la vez cerca, por si alguien quiere aprovecharlos por mí.

Subiré a nuestra habitación, cambiaré todo de lugar,

pintaré nuestras paredes con los colores más puros,

para que la mentira no vuelva anidar en ellas y romperé.

Romperé cualquier ápice de esperanza, esa esperanza

que trate de suc umbir al placer de verte aparecer a ti,

pero sobre todo a tu sonrisa.

UN POCO DE ALGO

Me gustaría entender un poco de algo, en este mundo de todo o nada.
Entre relaciones exprés y momentos de soledad intermitentes,
en los cuales estás desolado, tan pronto como tienes a alguien durmiendo a tu lado.
Si te acostumbras a tenerle; se va.
Si retomas tu vida independiente; vuelve.

Te quieren y se entregan en breves momentos que apenas son saboreados,
instantes que se van antes que puedas percibirlos.
Entonces me pregunto cual es el problema;
Si estoy fallando yo o lo hacen ellos.

Tal vez me enamoro de las expectativas,
tal vez me entrego des de la distancia,
puede que nadie sea capaz de saltar la barrera que amuralla mis sentimientos.
Qué fácil resulta desistir en la batalla,
dar media vuelta y hacer como si nunca hubiera pasado,
como si las noches de pasión y las miradas de devoción solo hubieran tenido lugar en mi imaginación.

No hubo ni fuimos,
por lo tanto, ahora no me esperes porque no estuve,
no volveré a dónde no pertenecí,
ni justificaré lo que no sentí.
Hace que parezca que nada tiene valor ni importancia,
pues cuando dé media vuelta, de mi se habrá olvidado.

Resulta paradójico y sorprendente,
que luchen un día por ti y al siguiente te detesten.
Relaciones que no acaban porque nunca empezaron.
Rupturas que se quedan en punto muerto,
perdidas en el espacio tiempo porque nunca se produjeron.

Millones de interpretaciones,
silencios acumulados y cuántas palabras atrapadas en nuestras cabezas que nunca se resolvieron.
No sé si realmente pasó o qué supuso.
Lo vivimos intensamente,
entre momentos de máximo compromiso y bloques de hielo
atravesando los espacios que separan dos desconocidos.

Es como enamorarse de un desconocido,
es como estar con alguien en sueños,
es como forzarse a olvidar rápidamente lo vivido,
por miedo de haber sentido lo prohibido,
de haber pensado que era lo que no existía y sentir que fue lo que interpretaste,
cuando en esos besos nunca hubo amor ni intención…¿O tal vez sí?

No sé si te quise o me quisiste,
ni si piensas en mi, ni si yo lo hago más de lo que debería.
Imposible resolver esta encrucijada,
de una no relación que tal vez fue o quizás no,
entre dos personas que nadie sabe lo que sintieron,
tal vez se amaran tanto que se escondieron detrás del miedo.
Tal vez no llegaron a despertar sus sentimientos…

Pero si así fuera…¿Por qué esta noche estoy escribiendo estos versos?
Por que sigo pensando que aún hoy, sigue habiendo un poco de algo entre los dos.

UN BUEN DÍA

Un buen día, paseando

me encontré a un antiguo compañero

de la Facultad paseando por la calle

Tras las preguntas de rigor,

hablamos de nuestras vidas,

de lo bueno y lo malo

que nos había sucedido.

Al cabo de un rato, nos despedimos.

Me dijo: ¡Joder, estás igual!

No pude evitarlo. Lo miré fijamente.

Vi su ropa sin vida, su poca gracia.

Su gesto de adolescente sin éxito.

Tú sí que sigues igual, compañero

Y me fui…

SOÑÉ

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé que tocaría, que alcanzaría el cielo
y que en su calma noche refulgiría como
lúdica estrella de plateada esencia
bajo tu luna en todas sus fases; nunca
más soledades, lágrimas ni ausencias
me alejarían de esa dulce querencia.

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé para siempre poder acunarme
en tus brazos amantes, que la vida
transcurriría con instantes plenos
de amor y alegría; que momentos
de duelo se compartirían con latidos
solidarios en perfecta sincronía.

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé que nunca llegaría ese aciago día
del desamor, que nunca más ese dolor
golpearía mi corazón; que se hallaría
la solución para cualquier dificultad
con complicidad, entrega e ilusión;
que reinaría completa comprensión.

Soñé que los sueños eran realidades …
Soñé verdad en silencios e insinceridades,
reacciones sorpresivas como veleidades
de un día bajo; que tu alma adorada
de la mía gemela era; ¡qué errada
fui, qué ingenua ceguera me distrajo
de esa realidad que frente a mí tenía!

Soñé que los sueños eran realidades …
Y ahora, vanidad de vanidades,
ensueño que si los sueños, sueños son,
soñar desearía sin despertarme.

EL DÍA Y LA NOCHE

Un domingo más en blanco,

con la música como única compañía.

Las estrellas no brillan,

no me salen rimas,

tampoco las busco hoy.

Es el silencio mi compañero,

alimento de mis sueños solitarios,

y veneno de mis noches quién lo decide.

Cada día sigue a uno anterior,

contínuo de un ciclo temporal

en el que la noche sigue al día,

el día a la noche,

con la certeza de que se repetirá.

Y la noche llega y se va,

mientras yo la pienso y observo.

Y el día llega y se va,

mientras continúo con mi vida,

con el silencio de esa noche oscura

a la que sigue el amanecer.

Y, de nuevo, llegará la noche.

Solitaria y fría como la anterior